El Puente que …

Construyó el Diablo.


La Leyenda del Puente que Construyó el Diablo

Hace mucho tiempo, al lado de la hacienda  Navacoyán, junto al Río del Tunal, cerca de la ciudad de Durango, sucedió algo extraordinario que dejó atónito a todo el pueblo. Cuenta la Leyenda que el gobernador de aquel entonces, se dio cuenta de que hacía falta mantener una mejor comunicación con los pobladores del otro lado del río, decidió buscar al mejor albañil del pueblo y convencerlo de realizar el proyecto, para comunicar ambos poblados. Es así que firmaron un contrato donde establecía la fecha en que debería ser finalizada y entregada la construcción, donde también se le advertía que, si no terminaba a tiempo, perdería la mitad de las ganancias y su reputación como el mejor albañil de la región se vería afectada.

El albañil consiguió ayuda y comenzó la obra sin demora alguna pero, cuando estaba a punto de terminar el plazo del contrato, una terrible tormenta se desató con toda la furia, provocando que el nivel del río aumentara y arrastrara lo construido por el albañil y sus peones. Cuando se percató, el albañil entró en desesperación, pues ya no había tiempo para reconstruir el puente. Tal era su angustia que comenzó a reflexionar sobre todo lo que ocurriría. Las horas pasaban y no dejaba de pensar en que no le pagarían y para colmo perdería su prestigio como el mejor albañil del pueblo.

Conforme caía la noche, el albañil se angustiaba cada vez mas al pensar en las funestas  consecuencias por no cumplir con su compromiso. Pero conforme avanzaba la noche, una fuerte ráfaga sopló hasta formar un remolino, del que apareció un pequeño hombre de 30 centímetros de alto, y le preguntó:

– ¿Qué te pasa?

Asustado por la extraña aparición y sabiendo que estaba hablando con el mismísimo Satanás, el albañil le contó su problema, a lo que el hombrecillo respondió:

– Para mí, no hay imposibles. Yo puedo hacer que construyas el puente que quieres antes de que amanezca. Pero claro, hay un precio:

– ¿Cuál? – preguntó el albañil, temeroso de la respuesta.

– Necesito que a cambio, me des tu alma. Si aceptas, firma este contrato.

El albañil dudó por un segundo, para luego aceptar y firmar el trato. 

Y antes de despuntar el alba, el albañil se apresuró a terminar la obra pactada, solo le quedaba colocar la última piedra del lúgubre puente.

Fue en ese momento cuando, escuchó una voz diciendo …

– Ya es hora -,  Lentamente, se dio la vuelta, y ahí estaba el mismísimo diablo diciéndole  …

-He cumplido mi parte del trato, ahora es tu turno.

Y sin decir más, tomó el alma del albañil, antes de que colocara la última piedra del puente.

Al despuntar el alba el pueblo de Navacoyán hizo un macabro hallazgo, ahí  yacía el cuerpo rígido del albañil, con los ojos desorbitados y con un semblante de terror plasmado en él, con la boca abierta por el último grito de terror, que salió de su garganta y todo esto quedó plasmado en su rigor mortis. Al tratar de acercarse al cuerpo inerte. Un fuerte remolino de humo grisáceo con olor a azufre, envolvió al cuerpo del albañil levantándolo a 5 metros del suelo y al desvanecerse el humo. dejó caer el cuerpo del desafortunado albañil, en las profundidades del río, perdiéndose en las turbias aguas de este. Vieron entonces los lugareños, una hoja de papel casi quemada, escrita con letras de sangre. El contrato del albañil con el diablo y al final de este decía que … «aquel que se atreviera a colocar la última piedra faltante del puente; tomaría sin remedio, el lugar del desafortunado albañil … en el más allá».

Así que si un día visitas el puente, por ningún motivo levantes piedra alguna, que esté cerca de este y mucho menos te atrevas a colocarla en la parte faltante de … «El Puente que Construyó el Diablo».

Don`t copy text!