La mujer que …

bailó con el diablo

La mujer que bailó con el Diablo (Leyenda)

Santiago Bayacora es un pequeño poblado que se encuentra a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Durango .

De los santiagueros más renombrados se hallaba una muchacha de nombre Ricarda. Era muy conocida en la región por su belleza: de ojos grandes color de esmeralda, de cabello rubio, brillante y sedoso, nariz aguileña y labios finos y seductores. Su cuerpo alto y esbelto; siendo ella todo un conjunto de gran admiración, que conmovía al mas escéptico caballero. Además su voz y comportamiento hacían gala de una persona alegre y sencilla, lo que le permitía fácilmente comunicase con los demás y era de un aspecto sensual y bullanguero.

Gustaba de cuanta fiesta se realizaba en la región y complacía a todos los que le invitaban a bailar, puesto que era su mayor diversión, permaneciendo hasta que la orquesta tocaba el último son. Su jovialidad se hizo tan popular en la región que varios jóvenes acudían especialmente de la ciudad de Durango, a las fiestas de esa parte esperando tener la fortuna de bailar con la bonita Ricarda.
 
Ella por su parte también se deleitaba mostrando sus cualidades femeninas; circunstancia que despertó la inspiración de muchos que aprovecharon para cortejarla y declararle un apresurado enamoramiento, sin que ninguno fuera correspondido, porque ella mantenía la preferencia de seguir libre para disfrutar con toda holgura su juventud, pero hubo un tiempo que ya no se realizaban bailes en Bayacora.

Desesperada por aquella mala temporada, una noche cuando en el oriente aparecía la irradiante luna llena, sentada en una vieja silla de tule, en el patio de su casa. Envuelta en melancolía, imploraba algún medio que permitiera conseguir la continuación de las fiestas, en las casas de aquella región.
 
En eso estaba cuando se le ocurrió decir: como quiero que pronto haya un baile en este pueblo, tengo muchas ganas de bailar, pues si ahorita el diablo me invita con el mismo salgo a bailar.

No acababa de decir estas palabras cuando de repente se paró en aquel patio frente a ella, un jinete muy guapo montado en un gallardo caballo negro, que con voz ronca y suave le decía:
 
-Ricarda, Ricardaaaa, vengo a invitarte a un baile que tiene lugar aquí cerca… acepta?.
 
-A lo que ella repuso, -pues si me espera a que me arregle, caballero galante, con gusto lo acompaño, siempre y cuando usted me lleve y me traiga.

-Desde luego que si.

Poco tiempo tardo en arreglarse y juntos salieron al rancho de Puerta de Cantera donde se realizaba el dichoso baile. Ahí se divirtieron de lo lindo y cuando iba a amanecer, le dijo el caballero a Ricarda …
 
-ya nos hemos divertido ¿ le parece a usted que volvamos a su casa?
 
A lo que Ricarda contestó … afirmativamente.

Iban los 2 montados en el brioso caballo a todo galope y cuando se aproximaban al panteón que se encuentra a mediación de estos ranchos se oyó el cantar de un gallo que anunciaba el amanecer.
 
Esta era la señal para que el diablo abandonara sus correrías por esta vida. Así la joven Ricarda fue arrojada al suelo; quedando envuelta en humo, con su vestido maltrecho y un insoportable olor a azufre.

Al clarear el día los vecinos quedaron sorprendidos de ver que la joven Ricarda, en otro tiempo la mas bella muchacha de Bayacora, estaba demacrada con quemaduras y rasguños en todo el cuerpo y su linda cabellera además de ahumada, desprendía un fuerte olor a azufre.

Cuando la gente quiso averiguar sobre estos hechos; ella contestaba como ausente, que no recordaba lo que le había ocurrido, que solo recordaba a un jinete con su caballo negro y que los ojos de la enorme  bestia, parecían brasas al mirar.

Muchos lugareños, creen que fue un castigo, por la vida bullanguera que llevaba y todos creen que Ricarda, es la mujer que … bailó con el diablo.
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